
La Selva Amazónica
Cortada por la línea del Ecuador, la Amazonia abarca una gran extensión del territorio brasileño y parte de los países limítrofes del Norte y Noroeste de Brasil: Guayana Francesa, Suriname, Guayana, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú.
La región está cubierta por selva tropical húmeda, que con sus 5,5 millones de Km2 es la mayor del planeta y la más rica en biodiversidad.
En una área de 2 Km2 se llegan a encontrar 300 tipos de especies vegetales diferentes, existiendo también gran variedad de animales, principalmente insectos, aves y primates. Se han clasificado más de 1000 especies de peces diferentes, casi la misma cantidad que en el Océano Pacífico.
El suelo de esta región no sirve para explotaciones agrícolas ni pecuarias porque una vez derribada la selva, el suelo pierde rápidamente su fertilidad. Tiene amplios recursos minerales pero su explotación es precaria debido a la dificultad del medio y a la falta de infraestructuras, por lo que su principal actividad económica es la explotación forestal, especies y madera, calculándose que son cortados más de medio millón de árboles todos los años.
Aunque existan hoy grandes y pequeñas ciudades, la jungla aún conserva muchos de sus secretos, ya que muchos afluentes del gran río siguen inexplorados y aún quedan por estudiar y clasificar miles de clases de aves, peces y cientos de mamíferos. Se estima que la selva amazónica alberga a 15,000 especies.
Delfines de río, boas constrictor y anacondas, tapires, pecaríes, jaguares, monos araña, perezosos, armadillos, caimanes son algunas de las especies más conocidas.
El turista tendrá ocasión de ver tucanes, loros, guacamayos, colibríes y halcones, más de 1,800 especies de mariposas y más de 200 clases de mosquitos que no representan peligro alguno para quienes están debidamente vacunados, no obstante, no olvide su repelente.
El gran río cobija anguilas eléctricas, pirañas, tucunarés, piraracus, pintados. Se estima que la tercera parte de los peces capturados y que se comercializan en los mercados de Belém aún no pueden ser identificados por los biólogos.
La ciudad de Manaus, a orillas del río Negro, es el punto de partida de la mayoría de las excursiones que se realizan al río Amazonas.
El relieve del estado de Amazonas presenta tener tierras firmes, planas y bajas. Las elevaciones en encuentran en el límite con Roraima y Venezuela, donde se levantan las sierras de Itapirapecó, Imeri, Urucuzeiro y Cupim.
En esta área se localiza el punto más alto de Brasil, el Pico de la Neblina, a 3.014 metros sobre el nivel de mar.
Comida típica
Una vuelta por los restaurantes de comida típica, que son muchos, le permitirá saborear platillos a base de pescados y postres y zumos de frutas de la región. Entre los platos más apreciados por los viajeros figuran las calderadas (sopas) de tucunaré o de tambaqui.
La culinaria regional tiene por base pescados de la región y frutas exóticas son utilizadas para el preparo de zumos y helados.
La ciudad ofrece un gran servicio de hotelería de diversos niveles de confort. Hay agencias de viaje receptivas, tiendas de alquiler de vehículos y las principales agencias bancarias.
Hoteles en la jungla
Los hoteles instalados en el interior de la selva, ya sean sofisticados o ecológicos, son lugares seguros que permiten al visitante adentrarse sin mayor peligro en las entrañas del bosque y conocer a sus temibles y maravillosos habitantes.
Los turistas extranjeros buscan de manera especial los hoteles en la selva para experimentar la sensación de vivir algunos días en medio de la floresta amazónica. Los alojamientos y hoteles de este tipo están construidos en las riberas de los ríos o sobre bases flotantes. Ofrecen instalaciones rústicas integradas a la naturaleza.
La propuesta incluye paseos por los ríos y por la floresta. No mejor manera para la observación de la fauna y flora.
La mayoría de los hoteles de selva se localizan en los márgenes del río Negro. El acceso es a través de embarcaciones desde Manaos. El traslado dura aproximadamente 4 horas desde la ciudad.
Paseos en ríos
Se propone hacer excursiones de varios días a través del río en embarcaciones grandes equipadas con cabinas. Es un viaje entretenido que permite experimentar la sensación de los primeros exploradores que llegaron a estas tierras vírgenes y entonces peligrosas.
Durante la travesía contemple a su paso la vida cotidiana de los indígenas de las riberas, y principalmente de los mamíferos y aves. Vea la frondosa flora. En ocasiones la embarcación abandona temporalmente el curso del río para penetrarse en el cauce de un pequeño río o igaraés que se adentran en la jungla para retomar luego la ruta original.
No se puede perder el llamado encuentro de aguas de los ríos Negro y Solimoes. La visita obligada es hacia la confluencia de los ríos Solimões y Negro, que forman el río Amazonas en el territorio de Manaos. En la ciudad propiamente dicha hay propuestas magníficas de paseos como la que traslada a los turistas al encuentro de las aguas de los ríos Negro y Solimoes. Los formidables caudales de ambos ríos, uno oscuro y el otro amarillento, se desplazan en paralelo por unos doce kilómetros antes de convertirse en el gran río Amazonas.
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